Mauricio Sanna, ex futbolista de Atlético Tucumán, nació en San Miguel de Tucumán. Hoy con 24 años se encuentra recuperándose de una pubalgia, que lo tiene fuera de las canchas hace 9 meses. Por ende, en la actualidad esta sin club, vive con sus padres y su hermana menor, en lo que disfruta día a día por que nunca sabe que puede pasar en la vida de un deportista.
Inició su pasión por el fútbol a los 6 años, por detrás de su hermano que jugaba en el CEF 18 (estuvo 10 años), luego pasó por Quilmes, en quinta división y se tuvo que despedir del club por cuestiones conflictivas en la pensión. Siguió su camino en nuestra provincia, su hermano mayor le consiguió una prueba en el "Decano", que por comodidad, aceptó y fichó. Ahí firmó su primer contrato, que recibió a través del esfuerzo, y luego pudo debutar en la primera división del fútbol argentino frente a Talleres de Córdoba.
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| Debut en primera división. |
Mauricio siempre estuvo agradecido al club: "La verdad que sigo teniendo una muy buena relación con todos, si me cruzo con algún dirigente de mi parte no hay ningún problema, finalmente me terminé yendo no como quise, tuve que rescindir mi contrato faltando un año, quisiera haber tenido más oportunidades, no se me dio, vaya uno a saber por que, tuve mi momento, pienso que podría haber tenido más oportunidades, tuve la mala suerte después de debutar y romperme los meniscos, bajar un poco el nivel, me costó más en lo psicológico y al fin y al cabo al año siguiente me terminé yendo, es lo único malo que me pasó".
Siguió su carrera en el fútbol de Italia gracias a su representante (era italiano) y le propuso probar suerte en el viejo continente, ya que tenía la oportunidad de obtener la ciudadanía de ese país, lo cuál terminó siendo fundamental para que se concretara su nuevo destino.
Su último paso fue por el Lanusei Calcio, en ese club tuvo varios problemas físicos en los cuales le diagnosticaron pubalgia, jugó infiltrado pero su lesión avanzó, detrás de eso tuvo un desgarro muy grande y tuvo que volver a nuestra provincia. Finalmente se operó y ahora está recuperándose para volver a las canchas.
¿Cuáles son las diferencias entre el fútbol italiano y el argentino?
"El fútbol italiano es más táctico y el fútbol argentino es más físico, obviamente que allá es más esquemático, los partidos son más estudiados. Un jugador sudamericano, como los llaman ellos, que les gusta encarar, que les gusta cambiar de ritmo, es llamativo; son muy pocos los jugadores italianos que rompen esquemas".
Muchos jugadores cuando llegan a otros países no saben hablar el idioma con exactitud, entre risas en el caso de Mauricio no fue la excepción: "No sabía nada, después de un tiempo con la ayuda obviamente de un traductor, todo los días aprendía algo, palabras nuevas y fui creciendo con el idioma, hasta el día de hoy por suerte no uso el traductor, puedo entablar una conversación, no lo sé a la perfección al idioma pero me defiendo bastante”.
¿En qué posición te sentís más cómodo dentro de la cancha?
“De chico era lo que ahora llaman “Wing”; jugaba de siete, en un momento me
probaron de cuatro, jugué varios partidos en esa posición, cuando llegué a Atlético su
táctica era 4-4-2, Luciano Preconne, que es uno de los que más me marcó en mi
carrera, con él empecé a probar de extremo, ya sea por derecha o por izquierda. Hoy
en día mi posición natural es por afuera, me gusta el uno contra uno, donde me siento
más cómodo”.
Sanna, hasta hoy, está agradecido por tener tantos entrenadores que desde chico le
enseñaron el camino en esta profesión pero uno de ellos le marcó la vida: “Tuve varios
profes como “Cacho” Murillo, tengo una muy buena relación con él hasta el día de
hoy, después tuve a Bernasconi que terminó siendo técnico de San Martín, otro como
Marcelo Benicampi, Nicolas Ceccoti, pero obviamente el que más te guía, te aconseja
aunque no dirija las categorías es Daniel Petrella, pero siempre tuve en mi cabeza de ir
al CEF, y aprender lo que más pueda y bueno después el día de mañana si tenía la
suerte y la fuerza para llegar a ser jugador de fútbol”.
Contó por qué no hay tantas amistades en este deporte: “En el fútbol hacer amigos es
muy difícil, mis amigos verdaderos los hice de chico, de grande es más difícil ya que
hay que mucha competencia, envidia, me sigo juntando con todos mis amigos del CEF,
amigos de verdad son el ‘Negro’ Cafú, Nicolás Peralta, Juan Pablo Sale, Nahuel Sosa,
Franco Pizzicanella, Ignacio Albo, pasan muchos compañeros pero no te terminás
haciendo amigos de todos”.
MI MAESTRO
“El que lo conoce (Daniel Petrella) sabe que es un personaje hermoso, es muy
conocido en el fútbol tucumano, es carismático, lo conocí desde muy chico, una
anécdota fue cuando él me pegaba cachetadas y yo le respondía, mis compañeros lo
tenían como ídolo, y ellos no podían entender que yo le devuelva, le tenía esa
confianza”.
“Otra más fue jugando contra San Pablo, yo estaba de suplente y él se acercó al banco
y dijo ‘¿Sanna en serio vas a entrar? usted tiene que agarrar los libros, váyase a
estudiar’. Ibamos 0 a 0, yo tuve la suerte de meter un gol, le piqué al arquero por
arriba y terminamos ganando 1 a 0, y bueno le fui a dedicar a él que me dijo que me
tenía que ir a estudiar”.
SI NO HUBIERAS SIDO FUTBOLISTA...
“Pienso que me hubiera inclinado por estudiar educación física por lo que me gustan
los deportes en sí, yo empecé con esa carrera pero al poco tiempo la dejé para ponerle
más empeño al fútbol”.
Los padres de Mauricio fueron la pieza fundamental para bancar su carrera deportiva.
Estuvieron en todo momento cuando se fue a Quilmes y a Europa: “Siempre me apoyaron en las decisiones que tomé, lógicamente ellos con un poco de temor de que se les vaya un hijo a vivir lejos por eso siempre estaré agradecido eternamente”.






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